POR FIN LLEGÓ EL DÍA DE LA SIEMBRA, EN LA INSTITUCION EDUCATIVA INDIGENA EL MARTILLO

Después de mucho trabajo por parte de los estudiantes, docentes, padres y madres de familia para adecuar el sitio, estábamos listos para sembrar. Todos llegaron con entusiasmo. Una gran lluvia nos acompañó, el sol se ocultó durante toda la jornada y el día de siembra estuvo lleno de humedad y de adrenalina.

Primero, queremos contarles sobre un ritual ancestral liderado por el alguacil del cabildo indígena, el señor Arístides Zabaleta. Él tomó en sus manos las semillas de batata, plátano y maíz, y agradeció a la Madre Tierra por ese regalo. Agradeció también la llegada de Filotopie a El Martillo. Hizo una oración: todos, tomados de la mano, pedíamos poder sembrar para cosechar, para ver crecer, para aprender, como una familia comunitaria que espera ver prosperar un trabajo que comienza con mucha esperanza.

Seguido, pidió a sus protectores espirituales que cuidaran el lugar. Luego tomó en su mano maíces de diferentes colores y fue a cada esquina del lote para sembrar en sitios especiales dedicados a sus guardianes espirituales.

Después, tomó la palabra el director del colegio. Algunos estudiantes expresaron su alegría por poder compartir un día de siembra.

Cada docente, con sus estudiantes en su área asignada, comenzó a sembrar. El diseño ya había sido previamente realizado, sabiendo que la batata protegería el suelo, que los maíces serían nuestra cosecha más próxima y que el plátano tendría que acompañarnos para brindar sombra en el próximo año.

Así transcurrió nuestra jornada, entre risas, barro, caídas… pero logrando el objetivo: casi una hectárea sembrada, con muchas ganas de verla crecer y desarrollarse. Aquí vamos.

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